LA VUELTA AL LAGO SAN ROQUE 2002

VILLA CARLOS PAZ – CÓRDOBA - SÁBADO 7/9/2002

Luego de los preparativos de rigor del Grupo Travesías Villa María e integrantes del Club de Amigos del Remo de esta ciudad, partimos en horas de la mañana rumbo a Villa Carlos Paz con un destino fijo: "La Vuelta al Lago San Roque", invitados por el principal referente cordobés, y uno de sus organizadores, el Prof. Carlos Patricio Nieto.

Al mediodía llegamos al lugar. Caras nuevas y personajes conocidos comenzaron a mezclarse entre preparativos y saludos. El día se presentaba agradable y el infaltable viento de la tarde nos hacía dudar a la hora de elegir la indumentaria. La salida se demoró a la espera de participantes que se encontraban retrasados. Finalmente, partimos desde el Club Náutico Córdoba rumbo al sur, navegando por la costa, donde se encuentran instituciones y clubes de esa ciudad. Así fuimos pasando bajo los puentes carreteros y céntricos, hasta donde nos dejó el Río San Antonio, uno de los afluentes del lago. La flota integrada por cerca de cuarenta remeros, despertaba la curiosidad de la gente que se encontraba a la vera del río. Luego de reagruparnos, pusimos proa hacia el norte para recorrer la larga y rocosa costa oeste, en cuyas márgenes podemos observar modelos variados de "casitas", destacándose la mansión del gobernador de Córdoba (por una cuestión de piel no lo nombro). Allí todos juntos, hicimos algo de ruido para hacer notar nuestra presencia. Continuamos surcando la costa oeste. El viento nos presentaba batalla y la marejada comenzaba a hacerse sentir. Para algunos era señal de alerta, para otros era diversión. Lo cierto es que hubo problemas con embarcaciones abiertas que poco a poco acumularon agua hasta hacerlas volcar. La asistencia grupal se puso en práctica inmediatamente. Otros marchaban al frente del pelotón en busca del destino final. Ya avanzada la tarde, y con el viento constante de frente, divisamos sobre un sector descampado de la costa a varios de los vehículos que asistían a algunos participantes. Algunos desembarcamos para averiguar si era el lugar de acampe. Entre dudas y frío, decidimos seguir, ya que la gente de la organización no se encontraba en ese lugar. Fue así que más adelante vimos preparativos de fogón y al acercarnos descubrimos que habíamos llegado al punto final de la primer jornada. Algo entumecidos, fuimos recibidos cálidamente por el abrazo de familiares y amigos que nos extendían algunos mates, los que sin duda, ayudaron para combatir el frío del mojado atardecer. A la vez, una gran hoguera suministraba calor, aliviando a remeros temblorosos. Mientras tanto, el movimiento en tierra era incesante: armado de carpas, recambio de ropa y alimentación.

Llegó la noche. Los leños ardiendo y la carne asada avivaban nuestros sentidos con sus particulares aromas. Un aplauso para el asador !!. Se sucedieron anécdotas y los infaltables cuentistas desplegaron todo su ingenio, sellando así una noche que poco a poco nos vio desfilar hacia las carpas. El frío caló nuestros cuerpos mientras tratábamos de descansar. Y cómo no iba a ser así ... si estaba cayendo una dura helada.

Adry_Turco_Diego.jpg (25969 bytes)Adri, Turco y Diego

VILLA CARLOS PAZ – CÓRDOBA - DOMINGO 8/9/2002

La sorpresa fue al levantarnos. Nada se salvó de la helada. La hoguera, siempre viva, congregaba a todos en búsqueda de agua caliente para desayunar. La mañana pintaba espléndida y radiante. El sol iluminaba cada rincón del lago. Los preparativos para zarpar se hicieron largos, motivo por el que varios remeros rompieron el espejo de agua incitando a los remolones a la navegación. Fue así que finalmente comenzamos la jornada siguiendo con rumbo norte hacia la desembocadura de otro de sus afluentes, el Río Cosquín. A medida que avanzábamos, las claras aguas permitían observar cada vez más cerca el fondo del cauce. Llegamos hasta el puente carretero de Bialet Massé (al norte del lago), donde nos reagrupamos y observamos el lugar. Continuamos rumbo al vertedero por la costa este, comenzando a recibir las infaltables brisas del mediodía. Nos detuvimos frente al paredón del dique sin desembarcar. Algunos aprovecharon para tomar fotos, mientras que el hambre nos anunciaba que ya habíamos pasado largamente el mediodía. Todavía nos quedaba la última parte del trayecto y el tiempo se nos había escapado más allá de lo previsto. Inmediatamente, sin más pausas, emprendimos finalmente hacia el Club que nos cedió sus instalaciones como sede del clásico encuentro cordobés. Con el oleaje a nuestras espaldas, luchamos con cambiantes "empopadas" que "veleteaban" tozudamente a las embarcaciones. Al promediar la tarde, la flota desembarcó en la rampa del club, dando por finalizado el evento.

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La satisfacción de haber compartido todas estas horas juntos, quedará viva hasta que un nuevo encuentro de remo nos convoque a compartir estos "in-com-pra-bles" momentos de amistad.

Un fuerte abrazo para todos los que tuvieron la dicha de poder participar. Y un hasta la próxima, para quienes no pudieron asistir.

 

Roberto Milano
Villa María (Cba)