CAPITULO I ¡ Así que me largué !
CAPITULO II Preparación del equipo
CAPITULO III ¡Embarcación al agua!
CAPITULO IV Por el Paraná
CAPITULO V Río de la Plata y Cangrejos
CAPITULO VI En el mar
CAPITULO VII Villa Gesell
Recomendaciones y experiencias en el mar
Recorrido
Elementos y materiales
Agradecimientos
POR EL PARANA
Otra vez en marcha, vamos probando la embarcación en las olas. En la costa dejamos atrás el Saladillo, Pueblo Nuevo, Villa Diego, Villa Gdor.Gálvez, Alvear, Pueblo Esther. El rompeolas no funcionaba, entraba mucha agua. Cuando volvimos a la costa lo primero que hicimos fue pasarle una cinta aisladora por el costado y la dejamos lista para probarla nuevamente.
A las 16 horas reanudamos la marcha, a las 19 nos encontramos en la desembocadura de Arroyo Frías con otra tormenta amenazándonos. Decidimos bajar y a los pocos minutos la tormenta se desató. Pasamos la noche en la galería de una casa. Tuvimos mucho frío y nos recomieron los mosquitos, por eso nos hicimos la promesa de armar la carpa aunque llueva.
Al salir del arroyo Frías emprendimos la marcha hacia Villa Constitución. A media mañana empezamos a buscar el arroyo Las Cucharas, pero como no lo encontramos, nos metimos en cualquier lugar. Al respecto es bueno tener en cuenta que en el río no existen carteles de señalización a lo largo de la costa y el que no lo conoce anda como un ciego. Después de dar muchas vueltas y con un poco de suerte, llegamos al Club Mitre de Villa Constitución. Ahí almorzamos y a las 14 hs. emprendimos la marcha hacia San Nicolás. A esta altura nos detiene la Prefectura Naval Argentina haciéndonos seña desde la costa, pues hacía dos días que nos estaban buscando ya que creían que nos habíamos ahogado a causa de la tormenta del día anterior y nos pidieron que nos mantuviéramos en contacto con ellos cada vez que llegáramos a la costa.
Siguiendo nuestro camino, llegamos a las 18 hs. al club de Remos de San Nicolás internándonos por el arroyo Yaguarón, donde nos atendieron muy bien y prometimos pasar a la vuelta, así que decidimos dejar parte de cargamento en el Club, porque teníamos problemas de navegación con la piragua tan-cargada. Llegamos a Ramallo por el Paso del Tonelero y las Hermanas y pasamos el resto del día en el balneario, ya completamente quemados por el sol.
Al otro día, a las 7 de la mañana, salimos hacia San Pedro, a las 12hs. llegamos a Gral. Obligado que nos trajo el recuerdo de la Batalla donde se defendió por primera vez la soberanía argentina. Almorzamos en el Balneario San Antonio y a las 16 hs. salimos para San Pedro llegando recién el día 3 a las 19 hs. después de un viaje agotador. Arribamos al Camping de San Pedro y nos recibieron oficiales de la Prefectura Naval Argentina que estaban cumpliendo funciones de guardavidas.
El día 4, luego de pernoctar en San Pedro, aprovechamos para descansar y pescar, dado que estaba tormentoso y el informe meteorológico oficial no había llegado a horario. Lo merecíamos luego del largo trayecto que habíamos hecho.
Al día siguiente, el estado del tiempo seguía siendo malo, tratando de pasar el día seguimos en nuestro intento de pescar, conocimos en esa oportunidad a los señores Aldo y Víctor de la Parrilla del Camping, que viendo nuestro éxito nos invitaron a comer un asado. Moraleja: "No se vive de la caza y de la pesca".
Yo aproveché a ir a misa y Alejandro se reunió en una carpa con unos amigos circunstanciales. Dejamos más bultos en Prefectura para aligerar la embarcación que seguía muy pesada, pedimos el parte meteorológico y el día 6 partimos, a las 8 de la mañana, con destino a Zárate.
Pasamos por el río Baradero, tomamos por el Paraná de las Palmas y pasamos por la Central de Atucha; más adelante nos encontramos con el puesto Nº 1 de Observación de la Prefectura. Los suboficiales del puesto nos trataron muy bien y agradeciendo sus atenciones seguimos rumbo a Zárate llegando de noche a Prefectura, nos reportamos y armamos el campamento en el Camping Municipal. Alejandro se quedó acomodando las cosas, rodeado de un grupo de personas y yo fui a comprar la cena: pizza y gaseosas. Al día siguiente nos levantamos y nuestra meta fue Canal Arias.
Antes de emprender viaje sacamos fotos del puente de Zárate Brazo Largo, otra vez a remar y llegamos a Campana, pasando el día en el Camping de Pescadores. A las 16 hs. seguimos viaje, durante el trayecto se nos acercó una lancha particular con un suboficial de Prefectura para ver si necesitábamos algo y le comunicamos que nos indicara el hospital más próximo pues tenía,un fuerte dolor en el vientre. Nos enviaron a Escobar, donde la Prefectura nos indicó el muelle para atracar, allí encontramos un señor sentado en la escalera, escuchando radio y al comentarle nosotros que estábamos buscando un médico nos,respondió: "Soy yo". No esperábamos esa respuesta, pero inmediatamente me atendió indicándome solamente descanso, pero lamentablemente era la única medicina que no me podía aplicar.
A la noche pernoctamos al lado del hospital y cenamos arroz con mayonesa y queso; el cocinero fui yo y en realidad comimos muy poco porque el arroz salió tan malo que se lo comieron los cangrejos. Moraleja: "No se vive de la caza, de la pesca ni de la comida".
Mientras estuvimos acampando pudimos observar el proceso de desovación de un caracol, aprovechamos y le sacamos una foto porque el hecho realmente se lo merecía.
El día 8 de enero salimos de Escobar dirigiéndonos al arroyo Correntino; en el medio del Canal un barco nos enfrentó en forma peligrosa obligándonos a remar muy rápido para poder esquivarlo; proseguimos el viaje pero dado el esfuerzo a que fuimos sometidos a Alejandro le dio un tirón en el hombro, no pudiendo remar más que hasta el dique de luján, allí nos recibieron muy bien, almorzamos y descansamos en las instalaciones de Prefectura y Alejandro tomó medicamentos para calmar la lesión producida en su hombro.
A las 16 hs. continuamos viaje hacia El Tigre donde nos recibieron sin tener noticias del raid, proseguimos buscando un lugar para pernoctar sin encontrarlo, pero al pasar al lado de la lancha del guardacosta de la Prefectura, un oficial nos preguntó si nosotros éramos los del raid pues nos estaban buscando y al contestarle que sí nos ayudaron a amarrar la embarcación y pasamos la noche a bordo del guardacosta.
Al día siguiente nos trasladaron al Edificio de la Prefectura Naval Argentina de San Fernando donde pernoctamos dos noches y al cuarto día nos trasladamos al guardacosta de nuevo. Al medio día almorzamos en un quincho un rico asado.
Alrededor de las 13 hs. nos invitaron a dar una vuelta navegando en el guardacosta. Fue muy lindo ver la ayuda que realmente da la Prefectura al navegante, haciéndolos participar de la gran familia que ellos forman.
Como antes de partir de Rosario combiné con mis padres encontrarnos en Buenos Aires, a la tarde traté de comunicarme con ellos y de repente llama mí madre al guardacosta, ¡¡había estado toda la mañana tratando de ubicarnos!! Quedamos con ellos en encontrarnos en el Club San Fernando, almorzamos conversando de las experiencias vividas hasta ese momento y pedimos refuerzos para el tesoro del viaje.
Al otro día encontramos un grupo de gente que nos ayudó a reparar y reacondicionar la ya baqueteada embarcación. Recuerdo sus nombres: Tío Chicho, Capucho, El Perro, El Tero, El Ganso, Boquita Pintada, Fatiga, Agente 86, Oreja, El Arrugado, Oveja, El Abuelo, El 14, El novio de América y algunos más.
Mientras la embarcación se secaba después de haber estado en el taller, salimos a tratar de ubicar, por la zona, a una amiga mía de la cual no teníamos muchas señas. Después de mucho caminar encontramos el edificio de departamentos en San Isidro, pero como no sabíamos ni el número del departamento ni el piso, tocamos todos los porteros y nadie la conocía. De repente aparece ella, Valeria Zorsinelli, que así se llama y me dice: "¿Oh, monstruo, que hacés acá?". Nos quedamos todo el día con su familia y a la tarde fuimos a la Editorial de la revista "Con sol a bordo" y nos hicieron un reportaje. A la noche nos invitaron a tomar un clericó de despedida y volvimos al buque.
El día 13 por la mañana de San Fernando con rumbo al puertode Buenos Aires en Dársena Norte. El río estaba muy calmo y teníamos viento norte a favor; al salir del río Lu án y entrar al Río de la Plata cambió el viento al sector sur. Se complicó la cosa al formarse una sudestada. Nunca habíamos visto en el río olas de ese tamaño. Estábamos acostumbrados a enfrentar las olitas que formaban los barcos al pasar, no más altas de 50 cms. Pero nos topamos con olas de 2 mts. Nos acercamos a la costa para dejar pasar el peligro y aprovechamos a almorzar sandwichs, miel y chocolate, en el balneario de Olivos. En esa oportunidad conversamos con el bañero que nos relató las experiencias vividas por él en un viaje realizado con tres compañeros, cuatro años atrás desde Buenos Aires a Punta del Este.
Habíamos hecho 2 o 3 Kms. cuando apareció un gomón de Prefectura que nos acompañó hasta su jurisdicción. los dos suboficiales eran rosarinos y nos dió mucha alegría poder conversar con ellos. A los 15 minutos apareció otra lancha guardacosta que nos custodió hasta la Dársena F. Atracamos, un auto nos vino a buscar para ir al centro de operaciones. Nos recibieron labrándonos un acta donde hicimos constar el diario del viaje restante. luego nos trasladaron al destacamento de buzos donde nos dieron alojamiento. A la noche fuimos a comer a Retiro. El día 14 fuimos a visitar a mi tío Tito Casali y la hermana de mi madre. Almorzamos y cenamos con ellos y nos dimos tiempo para hacer algunas compras. luego volvimos al destacamento.
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