INDICE          

CAPITULO I                ¡ Así que me largué !

CAPITULO II              Preparación del equipo

CAPITULO III            ¡Embarcación al agua!

CAPITULO IV            Por el Paraná

CAPITULO V            Río de la Plata y Cangrejos

CAPITULO VI           En el mar

CAPITULO VII           Villa Gesell

Recomendaciones y experiencias en el mar

Recorrido

Elementos y materiales

Agradecimientos

 

 

VILLA GESELL

 

En Pinamar estuvimos tres días más o menos en el balneario de Tony Antonucci. Desde allí llamamos a nuestras madres para que vinieran a visitarnos. Era domingo así que fuimos a misa y al día siguiente pasamos toda la tarde, disfrutando de la charla con nuestras madres. Mientras descansábamos en Pinamar, estuvimos averiguando cuántos Kilómetros nos faltaban para llegar a Villa Gesell y supimos que en realidad no eran muchos. Durante esos tres días el mar permaneció agitado, pero una vez más tranquilo decidimos embarcarnos para continuar. Alejandro sugirió llevar la embarcación por tierra, pero yo no acepté. En caso de que él no quisiera seguir, yo estaba dispuesto a llegar solo.

Partimos temprano y según nuestros cálculos demoraríamos aproximadamente unas tres horas, porque había corriente en contra. Afortunadamente, en vez de tardar tres horas, al dar vuelta una punta de donde veíamos la Villa, arribamos a la hora y media, solamente debíamos recorrer diez Kms. y en el mar se hacen rápido.

Parecía mentira que estábamos en Villa Gesell, dimos rienda suelta a toda la alegría de haber llegado, de haber vencido, de haber superado el desafío que implicó un mes y medio de travesía con tantos altibajos.

Al llegar nadie nos esperaba en la playa, no sabíamos siquiera dónde debíamos bajar. Hicimos un poco de tiempo charlando, esperábamos ver a alguien en la playa que nos diera alguna indicación, pero no había nadie a esa hora tan temprana. Así nos largamos hacia el lugar de la playa, que nos pareció más indicado y luego nos enteramos que fue justo en la playa donde Carlos Gesell fundó la Villa.

Allí nos sucedió algo inesperado, pues una ola nos impulsó tan fuertemente que nos dió vuelta de tal forma que todo era arena y agua, no nos podíamos levantar, tuvimos que esperar viniera otra para levantar la embarcación y así poder salir de ella. Por supuesto se llenó de agua, se mojaron muchas cosas y otras se perdieron, con mucho esfuerzo y como pudimos llevamos la embarcación, que llena de agua pesaba muchísimo, hasta la arena seca. Mientras estábamos en esos menesteres, se nos acercó un muchacho llamado Andrés Semsey que nos comunicó, que debíamos hacer doscientos metros más, hasta el balneario Buzios, donde nos iban a recibir.

Nos dedicamos entonces a sacar el agua de la embarcación, para poder transportarla en el último intento, pero ya allí comenzó a acercarse mucha gente. Mientras todo esto sucedía, llegaron también nuestras madres. Comenzamos a contar las alternativas del viaje, nos sacaron fotos. Estábamos realmente contentos y satisfechos, felices de haber logrado la meta propuesta.

No puedo explicar lo que se siente en esos momentos. Yo sentía una alegría interior, la felicidad de la ilusión cumplida. Recordaba el viaje como si fuera una película, toda la difícil etapa de preparación, toda la gente que nos ayudó y que hizo posible la concreción de este raid. Hablábamos con uno y con otro, recordando todos los momentos vividos, como si fuéramos a retenerlos en la mente.

Al fin sacamos toda el agua de la embarcación, hicimos muchos comentarios sobre el raid mientras la transportábamos por una ría de agua formada en la arena por la erosión del mar y llegamos al lugar donde íbamos a dejarla definitivamente.

Ya en Buzios nos hicieron el recibimiento oficial. A toda la gente que nos había acompañado caminando por la playa se le fue sumando el aplauso de los que allí nos estaban esperando. luego nos presentaron a todo el grupo del balneario, más periodistas y reportajes de la Radio Villa Gesell. Nuevamente a comentar el viaje mientras comíamos.

Entre las cosas previstas para agasajarnos nos llevaron a la radio para hacernos un reportaje en directo y luego nos instalaron en un hotel por tres días como aporte de la Municipalidad. Todo estaba dispuesto para que, al día siguiente, saliéramos desde el balneario Arco Iris, también de Tony Antonucci, para hacer el último recorrido, a lo largo de todos los balnearios, hasta el último llamado Sunset, al final de la Villa, donde se nos haría un recibimiento oficial de la Municipalidad, la Radio y de toda la gente de Villa Gesell, para dar por terminado el viaje; porque no era cuestión de llegar a la primera playa, sino que había que recorrer toda la Villa por el mar. Esa era una manera, para nosotros, de agradecer todo lo que hacían para agasajarnos.

Por la noche festejamos con un gran asado, en el Balneario Buzios. Resultó ser un grupo de gente extraordinaria. No dejo de asombrarme por la tarea que realizaban con la escuela de kayaks.

Al día siguiente, Alejandro no quería seguir remando los últimos nueve Kilómetros que quedaban, pero al final accedió porque le dije que faltaba muy poco, uno de los puntos más importantes del raid y había que hacerlo, entonces nos largamos al mar con muchos saludos y grandes expresiones de algarabía.

Bueno, todo muy emocionante, ya había mucha gente que nos ayudaba a salir, comenzamos a remar junto a embarcaciones de Buzios y otras de la zona, que nos acompañaban en caravana además de gomones de la Cruz Roja y de los Guardavidas y a medida que íbamos avanzando se nos unían más y más kayaks. Por tierra simultáneamente, avanzaba por la playa un jeep de la Radio comunicando con megáfonos a la gente que estaba en la costa, qué era lo que estaba pasando. Por las playas, a medida que avanzábamos, también se fue juntando mucha gente que comenzó a caminar siguiendo al jeep y comentando la odisea.

Así fue que llegamos a Sunset, con el mar ya bastante picado, enfilamos la embarcación mirando al oeste, con el viento a nuestras espaldas. Cuando giramos vimos la cantidad de gente que se había reunido en la playa y pensando que al llegar, con mucha velocidad, podíamos causar un accidente, nos comunicamos con la lancha de Prefectura y les dijimos que para tomar las precauciones del caso hicieran ubicar cuatro personas en la costa para recibirnos y sostener la embarcación ya que era muy pesada y podíamos lastimar a alguien. Fue Ignacio Spina el que se encargó de acercarse a la playa y al ver que todo ya estaba previsto nos comunicó que podíamos avanzar. Entonces nos largamos a la última entrada a la playa, pero ahora con público y temiendo hacer un papelón al bajar de la piragua. Pero todo salió perfecto, también ¡¡¡estábamos bien entrenados!!!

Bajamos primero nosotros, mientras todos los gomones esperaban en el mar. La primera persona que debía atajarnos ni la vimos, tal era la velocidad que llevábamos, siempre entrando de punta y las otras tres nos esperaban mucho más atrás, listas para sujetarnos en la playa que estaba acordonada con sogas para que la gente se mantuviera alejada. Como las olas rompían lejos de la costa, nos pudimos quedar en la playa, dentro de la piragua. Así terminaba el viaje de mil Kilómetros planeado en Rosario. Estábamos extenuados, agotados por el gran esfuerzo realizado. Yo bajé los brazos y la cabeza en pocos segundos, como en una película, vi pasar todas las alternativas del viaje. Sentí una gran satisfacción. Fue en ese momento que me prometí seguir realizando estas excursiones que tanto me gustan. Habíamos terminado un capítulo, el de la navegación, ahora había que pensar en la vuelta a Rosario.

Volví a la realidad y ví cómo se acercaba a mi madre, el intendente de la Villa con su secretario, periodistas de la radio y una cantidad de gente impresionante, casi dos mil personas que soltaron las sogas de contención y se avalanzaron hacia nosotros para saludarnos, sacarnos fotos y llevarse recuerdos nuestros. Fueron momentos muy emocionantes, realmente inolvidables.

En medio de todo esto nos invitaron a hablar por altoparlantes y nos dirigimos al edificio de¡ Balneario donde habían levantado una tarima. Alejandro, también muy emocionado y acompañado por su madre, subió primero y dijo: "Ahora les voy a presentar a mi compañero de expedición, que le falta la espada y el escudo para ser un vikingo". Eso lo dijo porque algunos amigos de Rosario me llaman así por mi larga barba rubia. Luego subí Yo y comenzamos a hacer comentarios del viaje. Al llegar mi turno de hablar, además de contestar a sus numerosas preguntas, les dije que el viaje era muy importante pero más importante era saber reconocer el esfuerzo de los demás y que ellos lo habían demostrado al caminar 9 Kms. por la playa para venir a homenajearnos, siguiendo el estímulo de nuestra hazaña y respondiendo a ella.

Terminado el acto, teníamos muchas ganas de comer, estábamos hambrientos, nos invitaron a almorzar y luego transportamos la piragua en un trailer especialmente equipado, propiedad de un amigo de Tony, que vendía kayaks a un astillero de Buenos Aires, el cual nos invitó a visitar. Luego nos fuimos al balneario Arco Iris y allí nos quedamos con nuestras madres, disfrutando de la playa donde tuvimos oportunidad de conocer mucha gente de Rosario. En esos tres días que permanecimos en Gesell ya estuvimos más serenos, nuestros altibajos emocionales quedaron como parte de la empresa que emprendimos con tanto entusiasmo. Nos dedicamos a disfrutar de los continuos agasajos.

Mi madre se volvió esa misma noche con la promesa de conectarse con Jorge Largacha y combinar para que nos buscara en Villa Gesell. Llegó el sábado con su Pick-up Fíat acompañado por su esposa Graciela y Alicia Morales. Aprovechamos el día en la playa tratando de aprender a navegar en kayak. Aprendí la técnica de la entrada y salida al mar. Jorge y Graciela también hicieron sus experiencias. El domingo cargamos la embarcación, saludamos a todos los nuevos amigos, agradeciendo sus innumerables atenciones y salimos para Rosario.

Teníamos que recoger los bultos que habíamos dejado por el camino: Gral. Lavalle, el Destacamento de Río Salado, San Pedro y San Nicolás. Como no teníamos tiempo sólo pasamos por Lavalle, Río Salado y San Pedro. San Nicolás como quedaba cerca de Rosario, los dejamos para buscarlos en otro momento. El día 18 de febrero a las doce del mediodía llegamos de vuelta a Rosario. Al día siguiente comenzaban de vuelta nuestras obligaciones: Jorge tenía una audiencia, Alejandro su trabajo y yo tenía que ir a la facultad para inscribirme en Medicina.

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RECOMENDACIONES

Y EXPERIENCIAS EN EL MAR

EQUIPO:

 

COMIDA:

Latas de conserva             Yerba

Fideos                                     Café soluble

Arroz                                     Caídos concentrados

Sal                                             Sopas instantáneas

Aceite                                     Dulces

Harina                                     Queso

Azúcar                                     Frutas

Fiambres envasados             Limones

EXPERIENCIAS:

Planear bien las comidas de acuerdo a la meta prefijada.

Hacer una o dos diarias para no perder las fuerzas.

Planificar los lugares de abastecimiento en tierra.

En lo posible contar con un grupo de apoyo que se traslade por tierra.

 

BAHIA DE SAMBOROMBON:

Pasarla por el Río Salado y salir muy temprano para llegar a General Lavalle.

Aunque parezca estar lejos de la costa, si el agua está pesada retirarse más.

 

EN El MAR:

Del mar a la playa:

a) Elegir el lugar de desembarco.

b) Sacar el cubre copis.

c) Esperar una ola apropiada y remar para montarla.

d) Clavar los dos remos para mantener la dirección de la embarcación.

e) Remar con gran atención para no volver al mar.

f)    Salir de¡ kayak, primero el de adelante mientras el otro sigue remando         hacia la costa.

 

De la costa al mar:

a) Colocar la embarcación junto al mar, si es posible cuando el mar está             en calma.

b) Entrar en el agua con el tripulante de adelante sentado y el copis             colocado.

c) El segundo se sienta, mientras el primero sostiene la embarcación.          Esta etapa se realiza cuando el agua está subiendo y cuando empieza         a bajar, el segundo tripulante ya tiene que estar sentado, con el copis          colocado y remo en mano para afrontar juntos la primera ola, que se         debe aguantar remando de frente. Depende de la "velocidad tomada":          la segunda ola rompe en la embarcación o ya están dentro del mar.

¡¡¡Buena suerte NAVEGANTES!!!

 

RECORRIDO

ROSARIO

Arroyo Frías

San Nicolás

San Pedro

Baradero

Zárate

Campana

Escobar

Canal Arias

Río Luján

San Fernando

Dársena Norte

Quilmes

La Plata

Punta Atalaya

Punta Indio

Punta Piedra

Río Salado

Gral. lavalle

San Clemente del Tuyú

Mar del Tuyú

Punta Médanos

Pinamar

VILLA GESELL