XVII RAID ROSARIO-VICTORIA
13 Y 14 DE FEBRERO DE 2003
Organizado por el Círculo Rosarino de Canotaje, se llevó a cabo una nueva edición, Nº 17, del Raid que une estas dos hermosas ciudades.
La salida fue programada para el jueves 13 a las 8 de la mañana, por eso debíamos estar en la Rambla Cataluña un rato antes y armar nuestros botes con todo lo necesario para afrontar los días de travesía.
Antes de salir nos reunimos para recibir toda la información por parte de los organizadores acerca de las etapas de remada, paradas, también fue la oportunidad de presentación del personal médico que nos acompañaría y de los responsables de las lanchas de apoyo.
Exactamente a las 8 partimos Increíble!!! Puntualmente en el agua, los 180 inscriptos tomamos rumbo a Costa Alta donde tiraríamos el cruce del canal del Paraná. Antes de llegar a ese sector tuvimos que esperar a que un gran barco pasara.
Con ritmo tranquilo y un día espléndido, sin vientos y completamente despejado íbamos dejando atrás Rosario, con gran alegría y muy animados, remando bastante cerca unos de otros, como había sido la propuesta de la organización.
La primera parada la realizamos en Los Meones, donde aprovechamos para comer algo y reponer energías. Tras un breve descanso, seguimos nuestro camino río arriba para llegar al punto indicado para almorzar . Allí nos quedamos el tiempo suficiente para devorar sándwichs, tartas y otras exquisiteces, algunos aprovecharon para hacer una siestita y otros para tomarse unos mates. A las 15 horas volvimos al agua y remamos hasta llegar al corte la Primera, en el cual nos adentramos y nos acortó el camino para llegar al Careaga. Pasamos a través del Cañito , que es un atajo muy lindo aunque muchos de los raidistas sufrieron el ataque de mosquitos hambrientos. Tras navegar por ese lugar accedimos al Careaga. Tranquilo y con su corriente a nuestro favor, todos nos relajamos y empezamos a reunirnos en camalotes con nuestras embarcaciones, para charlar, gastarnos algunas bromas.
Llegamos al campamento cerca de las 18 horas, al parador de Boca de las Cañas, donde la gente del lugar nos recibió tan amablemente como siempre, con unas tortas fritas impresionantes y gaseosas y cervezas frías, que fueron devoradas por todos los acalorados y cansados participantes.
Luego de armar carpas y descansar un poco, cenamos un asado y ya digerido el mismo, nuestros amigos de Victoria, que año a año nos acompañan en este viaje, los conocidos Piratas del Paraná, sacaron sus instrumentos y nos pusimos todos a bailar al ritmo del carnaval, como un preludio de lo que nos esperaba en su ciudad. La fiesta duró hasta el amanecer.
A la mañana siguiente, la gente del C.R.C. nos despertó con el desayuno, mate cocido con pan dulce, que disfrutamos todos. A las 9 de la mañana volvimos a remar para hacer la última etapa.
La propuesta fue que navegáramos a ritmo tranquilo hasta llegar a la entrada de la Laguna Grande y allí compactar el grupo y cruzar todos juntos ya que la inmensidad de las lagunas las hace bastante traicioneras y hacen necesario que haya gente idónea guiándonos.
Cuando llegamos a la entrada de las lagunas el viento se había encargado de picarlas y las olas se levantaban furiosas, todos nos preparamos para remar entre las olas y nos pusimos salvavidas y cubrecockpits, para prevenir posibles accidentes.
El cruce fue divertido y rápido, las embarcaciones se comportaron bien y los palistas demostraron sus habilidades, algunos jugando y otros un poco más serios, pero cruzamos todos sin inconvenientes.
La última parada fue para almorzar y reagruparnos para llegar a nuestro destino. Cerca de las 15 horas nos pusimos en marcha hacia la última etapa, la hicimos lentamente y todos juntos. Cerca de Victoria nos estaban esperando las embarcaciones de PNA de Victoria.
La llegada a la ciudad fue calurosa y con cientos de personas viéndonos desde la playa, tocando los tambores y aplaudiendo, nosotros los saludamos desde nuestros botes y bailamos un rato al son de los tambores y nos fuimos al Camping del Club de Pesca El Amarillo, donde nos recibieron muy bien y ofrecieron todas las instalaciones para nuestra comodidad.
El C.R.C. desea agradecer al personal de la Fundación IDEM, especialmente a César y Marcos, que nos acompañaron en la travesía y atendieron con gran dedicación a los ampollados y doloridos raidistas, a Charly Lavallén y a José González, que además de brindar sus embarcaciones como apoyo, le pusieron mucha garra y humor a la tarea que tenían asignada.
Lucrecia Marchessi